Carta abierta a Rober Bodegas

Humor: “definido como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas”. Existen muchas tipologías de humor, como la ironía o el sarcasmo, que suelen ser por su propia definición agresivos en su forma de representar aspectos de la realidad con la intención de hacer una crítica a la misma y subrayar como debería ser esa realidad, o actuar como elemento o acción de catarsis.

Teniendo en la cabeza esta definición, volvemos a mirar el monologo del ”supuesto” cómico Rober Bodegas que abre sobre el  Pueblo Gitano así:

Ya no se pueden hacer chistes de gitanos […] desde hace unos años cuando alguien hacia chistes de gitanos llegaba una carta, sorprendentemente bien escrita, pidiendo que no se hiciese esto más. Entonces ya es muy difícil ver un chiste de gitanos en la tele, y vale me parece bien. Ellos nos han pedido que no hagamos chistes y lo estamos cumpliendo. Nosotros le hemos pedido que vivan acorde a nuestras normas sociales y ellos supongo que necesitan tiempo.”

Y así de golpe sólo con apenas  5 frases nos encontramos tantas capas de racismo visceral que necesitaría una carta de 50 páginas para dar una  respuesta.

¿Cuáles serían las normas sociales con las  que no vivimos de forma acorde según su punto de vista? En su monologo este “supuesto” cómico, dice …“mira los payos no robamos, no vendemos droga, no somos machistas y por esto los chistes sobre payos no hacen gracia, necesitamos reírnos de vosotros. ¿Cuál es la crítica social aquí? ¿No es evidentemente que lo que está diciendo el señor Bodegas es “sois unos delincuentes que necesitan adaptarse a la sociedad” y nada más? ¿Nuestra marginación social y los prejuicios que nos afectan son el lado “risueño o ridículo de la realidad? ¿O es más ridículo que en el 2018, después de más de 600 años  de presencia en España, alguien cometa la grosería de intentar mofarse así de todos nosotros sin distinación?

“Entiendo y asumo que la provocación forma parte de mi trabajo y que, por ello, las reacciones al mismo siempre suelen polarizarse”. Podemos leer en el comunicado de disculpa de este “supuesto” cómico: ¿exactamente cuál es el fin de esta “provocación”? Estas sandeces no son ni más ni menos que la plasmación de  estereotipos radicalizados en la sociedad que siguen afectando la vida de la población gitana, y como estereotipos bien enraizados, suscitan unas cataratas de risas “fáciles”, o sea escuchamos bromitas que sin tener que poner mucho ingenio consiguen obtener risas solo porque hay aún muchas personas que sólo nos ven como incultos y delincuentes. El contenido de los dichosos chistes son las motivaciones por las cuales se sigue marginando a la juventud gitana en el sistema escolar o, por poner otro ejemplo,  se nos  sigue discriminando en los procesos de selección de un trabajo.

Aún más absurda nos parece la polémica sobre “los límites del humor” y la supuesta actitud por parte del Pueblo Gitano de censurar la libertad de expresión. Para nada es este el caso, hay bromas “pesadas”, por ejemplo sobre hechos históricos lamentables, que se han plasmado con  inteligencia y humor y que  consiguen aquellos fines de critica social y catarsis, porque quien hace la broma y el sujeto de la misma están involucrados en la broma a partes iguales, no como en el caso de su  monologo  donde podemos ver un hombre blanco  supremacista  reírse de un pueblo minoritario.

Como bien explica la cómica australiana Hannah Gadsby en su monologo Nanette “Construí mi carrera sobre un humor auto despreciativo y no puedo seguir haciéndolo. Ni a mi ni a nadie que se identifique conmigo. ¿Entendéis lo que significa autodesprecio? No es humildad, es humillación” ¿Lo entiende señor Bodegas? Hace años que no se deberían  hacer chistes de gitanos, así como no se deberían  hacer chistes de homosexuales, de judíos, sobre la supuesta inferioridad de las mujeres y así como pintarse la cara de negro para carnaval no es la mejor opción de disfraz. Sentimos que el progreso hacia una sociedad justa e igualitaria es vivido por usted como un limite a su humor, si se queda sin ideas sobre que puede ser objeto de humor no se preocupe: Netflix y su variedad de Stand-Up comedies puede ayudarle, permítame recomendarle además del sobredicho monologo de la señora Gadsby (https://www.netflix.com/es/title/80233611),  este monologo del cómico afroamericano W.Kamau Bell (https://www.netflix.com/es/title/80200015), el cual consigue hacer bromas sobre hechos muy delicados como es el racismo en los Estados Unidos  y su pasado con la esclavitud dando de verdad una vuelta a la realidad, consiguiendo evidenciar sus lados más lamentables y presentando un deber ser, lo cual es la definición de sátira.

En fin, hacer humor sobre una minoría sin incluirse en la broma no es humor, sino que es burlarse con muy poca inteligencia utilizando sólo  los peores prejuicios y estereotipos.

 

Simón Montero,

Presidente de la FAGiC.

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