El Gobierno italiano ya ha tomado las huellas a unos 600 ciudadanos gitanos en Nápoles y Milán. Según el ministro del Interior, Roberto Maroni, se trata "de un simple censo", pero los documentos le desmienten. Las fichas policiales firmadas por los calés mayores de 14 años contienen sus huellas dactilares y las casillas "etnia" y "religión". Asociaciones romaníes han llamado a detener la "vergonzosa política de acoso". La comunidad judía italiana ha recalcado que los métodos utilizados por el Gobierno en esta fase inicial del denominado censo Maroni (por el ministro del Interior Roberto Maroni) resultan inquietantemente parecidos a los que realizó en 1938 el Gobierno de Benito Mussolini antes de promulgar las leyes racistas. Varias asociaciones gitanas, entre ella la española Unión Romaní, han llamado a "detener inmediatamente" lo que definen como "vergonzosa política de acoso" y a poner fin a los "ataques morales y físicos" contra los gitanos.